Memorias de un Churro Salado:
Recuerdo llegar nuevecito en 4to año, primera vez en un colegio venezolano, y que todos me echaran vaina por ser "serio y tieso"; por lo que Juan Gonzalez me apodó "Churro Salado", moniquete que Ivan Machado posteriormente se encargó de eternalizar.
Me recuerdo que para colmo, en la primera semana de clase, mis pantalones de "Confecciones Rosetta" se me descocieron desde un extremo a otro de la entrepierna, y tuve que esperar en el baño mientras Jacqueline Cecín me los cocía. Estaba ahí esperando en calzones cuando entró Bolaffi (a quien no conoca aún), y sólo me dijo "Por lo menos ponte los zapatos".
Recuerdo tratar desesperadamente de encajar en ese extraño lugar, por lo que un día en deportes jugábamos voleibol, y Jacqueline me pregunt "ah, y tu juegas voleibol?", a lo que le respondí, en un intento de ser mas Juan Gonzalez que Juan Gonzalez, "No, me estoy sacando, los mocos." ...Jacqueline mas nunca volvió a coserme un pantalón...
Recuerdo que mi primera amiga ahí fue Carol Blanco (ahora me entero que no era una amistad desinteresada!); pero ya para 5to año ella me odiaba porque me había unido a los chicos malos (Harry, Juan, etc)
Recuerdo a la "profesorita de psicología de la cual estábamos todos enamorados" (especialmente Rambenwal) y también los avioncitos de papel pegados al techo ya mencionados; pero también recuerdo que a esa misma profesora la botaron del colegio porque se puso a tirar avioncitos al techo con nosotros (en realidad solo tiro uno; pero en ese preciso momento entró, creo que el sub-director- como es que se llamaba- Fuehrer?)
Recuerdo que en medio de clase Rambenwal se levantaba y caminaba de un extremo a otro del salón para devolverme un sacapunta; y cuando iba a decirle que ese sacapunta no era mio, ya se haba ido, dejando atrás una rancia nube de peo de huevo duro.
Recuerdo haberle escrito poemas amorosos "en broma" a Glavia Brunetti, a quien les parecia divertidsimos, pero no tanto como para pararme bola.
Recuerdo la publicación en primera plana, en nada más y nada menos que el "Quinto A Times", de la tremenda bacilada que le echaron a Bolaffi (creo que unos chamos de 3), dejándolo parado en medio de la cafetería con los ojos cerrados y moviendo una mano para arriba y para abajo. (Ivan Machado, por cierto ha conservado los ejemplares del Quinta A Times y otra memorabilia: deberas publicarlos, Ivan).
Recuerdo un día que llamé "cagón" a Oscar Reale, y éste se molestó tanto que en el colegio frente a todos me ofreció reventarme la cara. ("Te espero en la bajadita"). No me acuerdo como eludí la paliza prometida, pero esa tarde salí a pasear en bicicleta con Irene Bosch, y pasé por debajo de un nido de "pegones", que se me metieron en el pelo. Empezó a sacudir la cabeza y terminé estrellándome, cara primero, contra el pavimento. Al día siguiente llegué al colegio con la cara hinchada y amoratada y un diente roto,...y todo el mundo miraba feo a Oscar.
Si de amores se trata, recuerdo las largas caminatas todas las tardes de regreso de clases con Irene Bosch, y cómo en esas caminatas (y conversaciones sobre todos los temas bajo el cielo) se convirtió en mi mejor amiga, aunque yo lo que estaba era loquito por ella. Ella, en cambio, andaba con Patrick Brandt, y a mi me consideraba su "Demin" (acababa de leer a Hermann Hesse).
Recuerdo que un día decidimos que nosotros éramos mas malos que "La Malaria" (la patota de Cumbres de Curumo); por lo que nos apodamos "La Sífilis". Harry era "El Linfogranuloma", yo era el "El Gonococo", y tambien eran miembros Ivan, Edmundo, Oscar y Juan, aunque no me acuerdo sus apodos. (Pura bulla: éramos mas inofensivos que un perrito)
Recuerdo los encuentros en "La Piedra del Gonococo" en Alto Prado (llamada asi, ojo, no por lo que ocurra ahí; sino porque yo la descubrí y mi apodo era El Gonococo).
Recuerdo que fue allí, en la Piedra del Gonococo, que Juan confesó en voz alta por primera vez su amor por Maria Alejandra Añez. Estábamos el y yo solos ahi sentados, y fue algo asi: Yo: Estoy fastidiado, que hacemos?; Juan: Por qué no visitamos a alguien?; Yo: Por qué no visitamos a Maria Alejandra?; Juan (defensivo): Por que tu dices eso?; Yo: No, nada, decía...; Juan: Ajá Y si yo dijera por qué no vamos a visitar a Irene? (breve silencio) Yo: Yo no dije nada, tu solito te descubriste; Juan: %&%$%!!!
Recuerdo algunos de los profesores: la Amiba, Mamút, Materia Vista, Royalito, y por supuesto a Bolaffi, a quien nadie nunca le puso sobrenombre porque, bueno, ya se llamaba Bolaffi.
Recuerdo los encuentros y reuniones a finales de año, cuando ya nos estábamos despidiendo, y teníamos largas rondas de "Tú antes me caías mal, pero después me caíste bien."
Y recuerdo más, pero debo regresar a trabajar. Un abrazo a todos,Jimmy (ah, y recuerdo que ese fue el único tiempo en mi vida en que no me llamaba "Jimmy", sino "Jim"!)
Recuerdo llegar nuevecito en 4to año, primera vez en un colegio venezolano, y que todos me echaran vaina por ser "serio y tieso"; por lo que Juan Gonzalez me apodó "Churro Salado", moniquete que Ivan Machado posteriormente se encargó de eternalizar.
Me recuerdo que para colmo, en la primera semana de clase, mis pantalones de "Confecciones Rosetta" se me descocieron desde un extremo a otro de la entrepierna, y tuve que esperar en el baño mientras Jacqueline Cecín me los cocía. Estaba ahí esperando en calzones cuando entró Bolaffi (a quien no conoca aún), y sólo me dijo "Por lo menos ponte los zapatos".
Recuerdo tratar desesperadamente de encajar en ese extraño lugar, por lo que un día en deportes jugábamos voleibol, y Jacqueline me pregunt "ah, y tu juegas voleibol?", a lo que le respondí, en un intento de ser mas Juan Gonzalez que Juan Gonzalez, "No, me estoy sacando, los mocos." ...Jacqueline mas nunca volvió a coserme un pantalón...
Recuerdo que mi primera amiga ahí fue Carol Blanco (ahora me entero que no era una amistad desinteresada!); pero ya para 5to año ella me odiaba porque me había unido a los chicos malos (Harry, Juan, etc)
Recuerdo a la "profesorita de psicología de la cual estábamos todos enamorados" (especialmente Rambenwal) y también los avioncitos de papel pegados al techo ya mencionados; pero también recuerdo que a esa misma profesora la botaron del colegio porque se puso a tirar avioncitos al techo con nosotros (en realidad solo tiro uno; pero en ese preciso momento entró, creo que el sub-director- como es que se llamaba- Fuehrer?)
Recuerdo que en medio de clase Rambenwal se levantaba y caminaba de un extremo a otro del salón para devolverme un sacapunta; y cuando iba a decirle que ese sacapunta no era mio, ya se haba ido, dejando atrás una rancia nube de peo de huevo duro.
Recuerdo haberle escrito poemas amorosos "en broma" a Glavia Brunetti, a quien les parecia divertidsimos, pero no tanto como para pararme bola.
Recuerdo la publicación en primera plana, en nada más y nada menos que el "Quinto A Times", de la tremenda bacilada que le echaron a Bolaffi (creo que unos chamos de 3), dejándolo parado en medio de la cafetería con los ojos cerrados y moviendo una mano para arriba y para abajo. (Ivan Machado, por cierto ha conservado los ejemplares del Quinta A Times y otra memorabilia: deberas publicarlos, Ivan).
Recuerdo un día que llamé "cagón" a Oscar Reale, y éste se molestó tanto que en el colegio frente a todos me ofreció reventarme la cara. ("Te espero en la bajadita"). No me acuerdo como eludí la paliza prometida, pero esa tarde salí a pasear en bicicleta con Irene Bosch, y pasé por debajo de un nido de "pegones", que se me metieron en el pelo. Empezó a sacudir la cabeza y terminé estrellándome, cara primero, contra el pavimento. Al día siguiente llegué al colegio con la cara hinchada y amoratada y un diente roto,...y todo el mundo miraba feo a Oscar.
Si de amores se trata, recuerdo las largas caminatas todas las tardes de regreso de clases con Irene Bosch, y cómo en esas caminatas (y conversaciones sobre todos los temas bajo el cielo) se convirtió en mi mejor amiga, aunque yo lo que estaba era loquito por ella. Ella, en cambio, andaba con Patrick Brandt, y a mi me consideraba su "Demin" (acababa de leer a Hermann Hesse).
Recuerdo que un día decidimos que nosotros éramos mas malos que "La Malaria" (la patota de Cumbres de Curumo); por lo que nos apodamos "La Sífilis". Harry era "El Linfogranuloma", yo era el "El Gonococo", y tambien eran miembros Ivan, Edmundo, Oscar y Juan, aunque no me acuerdo sus apodos. (Pura bulla: éramos mas inofensivos que un perrito)
Recuerdo los encuentros en "La Piedra del Gonococo" en Alto Prado (llamada asi, ojo, no por lo que ocurra ahí; sino porque yo la descubrí y mi apodo era El Gonococo).
Recuerdo que fue allí, en la Piedra del Gonococo, que Juan confesó en voz alta por primera vez su amor por Maria Alejandra Añez. Estábamos el y yo solos ahi sentados, y fue algo asi: Yo: Estoy fastidiado, que hacemos?; Juan: Por qué no visitamos a alguien?; Yo: Por qué no visitamos a Maria Alejandra?; Juan (defensivo): Por que tu dices eso?; Yo: No, nada, decía...; Juan: Ajá Y si yo dijera por qué no vamos a visitar a Irene? (breve silencio) Yo: Yo no dije nada, tu solito te descubriste; Juan: %&%$%!!!
Recuerdo algunos de los profesores: la Amiba, Mamút, Materia Vista, Royalito, y por supuesto a Bolaffi, a quien nadie nunca le puso sobrenombre porque, bueno, ya se llamaba Bolaffi.
Recuerdo los encuentros y reuniones a finales de año, cuando ya nos estábamos despidiendo, y teníamos largas rondas de "Tú antes me caías mal, pero después me caíste bien."
Y recuerdo más, pero debo regresar a trabajar. Un abrazo a todos,Jimmy (ah, y recuerdo que ese fue el único tiempo en mi vida en que no me llamaba "Jimmy", sino "Jim"!)

No hay comentarios:
Publicar un comentario